“La responsabilidad social de las empresas (RSE) es la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientales en sus operaciones empresariales y sus relaciones con sus interlocutores. Hay empresas que deciden ir más allá de los requisitos jurídicos y obligaciones mínimos presentes en los convenios colectivos para abordar las necesidades de la sociedad. Mediante la RSE, empresas de todos los tamaños, en cooperación con sus interlocutores, pueden ayudar a conciliar las ambiciones económicas, sociales y ambientales. Así, la RSE se ha convertido en un concepto cada vez más importante, tanto en el mundo como dentro de la UE, y forma parte del debate en torno a la globalización, la competitividad y la sostenibilidad. En Europa, fomentar la RSE refleja la necesidad de defender valores comunes y aumentar el sentido de la solidaridad y la cohesión”.

Comisión Europea, 2003

¿Estamos obligados?
No, pero casi

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) hace referencia a las políticas que se caracterizan por la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa, es decir, su valor añadido.

Está claro entonces que no se trata de una obligación de facto cumplimiento, sin embargo, aquellas empresas que deseen estar presentes en el imaginario colectivo de la sociedad que las hace posibles deberán trabajar su RSC como una estrategia empresarial de futuro.

¿Valor añadido?
La rentabilidad de un intangible

La comunicación corporativa genera nuevos valores empresariales o potencia los existentes, denominados intangibles (política ética de proveedores, transparencia con clientes, orgullo de pertenencia de los empleados, políticas ambientales, retorno a la sociedad con valores culturales y/o educacionales…) que aportan un gran beneficio de marca y negocio a la empresa u organización. Es una forma responsable, digamos, de hacer empresa, con respeto al medioambiente, a los derechos de los trabajadores en su más amplio sentido y hacia las comunidades a las que pertenece, lo que denominamos sus stakeholders: empleados, socios, clientes, comunidades locales, medio ambiente, accionistas, proveedores… Por supuesto, sin olvidarnos de comunicarlo.

El fortalecimiento de la reputación corporativa, o la idea de la empresa que está presente en el subconsciente colectivo de la sociedad, genera confianza y fidelización, al fin y al cabo, beneficios intangibles que se traducen en tangibles o resultados económicos a medio plazo.

¿Resultados tangibles?
El poder del consumidor

En un mundo empresarial altamente competitivo, una buena política aplicada de RSC y una buena estrategia de comunicación puede aportar el factor diferenciador que la empresa busca incansablemente.

Desde la perspectiva empresarial no es fácil decidir cuál es la mejor manera de dirigir acciones y actividades hacia la comunidad, sabiendo que la mirada, exigencia y opinión del consumidor están siempre presentes. Es él quien tiene el poder de decisión sobre la adquisición o no de un determinado producto o servicio de una u otra marca, evaluando (antes de la compra) algunas cualidades y particularidades propias de la empresa productora. Sin duda alguna, considerará también entre otros muchos factores, a día de hoy de difícil diferenciación con la competencia, el nivel de compromiso de la empresa con la sociedad.

No es una cuestión de fe

“el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés —stakeholders— tanto internos como externos. Es el resultado del comportamiento desarrollado por la empresa a lo largo del tiempo y describe su capacidad para distribuir valor a los mencionados grupos”.

Foro de reputación Corporativa

Los profesionales de la comunicación deben poder ofreceros una estrategia integral de comunicación teniendo en cuenta la necesidad de inmediatez de resultados presente en la coyuntura económica actual, sin dejar de lado una visión estratégica global a medio plazo. Porque estamos convencidos de que esto no acaba aquí, y que la RSC es una indudable “inversión”, eso sí, entramos en el campo de los “valores intangibles” y, por lo tanto, exige un nivel de madurez empresarial y de visión estratégica global.

Es la suma de pequeños granos de arena

En vinklum hemos tutelado e impulsado la experiencia de la Camiseta Solidaria de APalliser Hogar, uno de nuestros clientes de Menorca. Contamos ya con dos años de tradición. En el 2012 la camiseta fue creada en exclusiva por Marc Jesús en beneficio de ASPANOB. Tal fue el éxito de la iniciativa que repetimos con la Camiseta Solidaria 2013, diseñada por el artista Lluís Pons y a beneficio de ALBA, una asociación local de mujeres afectadas por el cáncer de mama.

Camisetas solidarias de A Palliser

 

Es obvio que la recaudación para estas entidades es el fin en sí mismo de dicha acción. Sin embargo, en vinklum pensamos que el simple hecho de ser una empresa comprometida socialmente y hacerlo patente con este tipo de iniciativas, que hay que comunicar correctamente, tiene también unos beneficios obvios a largo plazo para la reputación de A Palliser dentro de la sociedad menorquina. En una sociedad en la que distinguirse por el producto es cada vez más difícil puesto que estamos inmersos en un proceso de globalización de los sistemas de producción, el valor añadido que sepas aportar va a ser un elemento clave en el éxito de permanencia y crecimiento empresarial.

Maria del Mar Matas
Colaboradora en vinklum de gestión de proyectos culturales y estrategias de RSC